Se caracteriza desde dos aspectos fundamentales. Las relaciones interpersonales de los niños y la aproximación de éstos con el conocimiento. En esta etapa del desarrollo de los niños se hace necesario ser reiterativo en lo que tiene que ver con la formación de hábitos. Inician una etapa de autoafirmación construyendo un punto de vista y relacionándose directamente con sus compañeros, proceso este último en el que suelen ser individuales y poco aceptan las argumentaciones del otro.
Viven un enfrentamiento entre los sexos que amerita un acompañamiento especial de los maestros. La relación con el conocimiento se fundamenta a partir de las interacciones que vive el niño con su entorno, como percibe, como especula y como se fomenta su capacidad de sorprenderse para estructurar conceptos y pensamientos dentro de la perspectiva de la filosofía E.P.E.



