El motivo de la salida fue el de ayudar en la convivencia, para que el grupo compartiera más desde otros espacios y no tenía una razón desde ningún área. El objetivo era ir a desayunar en la puerta falsa, que como sabemos queda en un lugar histórico de Bogotá, en la Candelaria.
Sucedió que una de las señoras que alimenta las palomas conocía la historia de cada uno de los edificios que rodea la Plaza de Bolívar y además nos contó sobre su historia de desplazada.
Los chicos estuvieron muy alegres, compraron maíz para las palomas, jugaron con ellas. Luego fuimos a desayunar y volvimos a la plaza. Lo bueno fue que entre los chicos se intercambiaron situaciones ya que esos lugares abiertos logran que los pequeños grupos del nivel se rompan dentro de un espacio que no es el habitual y cotidiano que se vive en la Escuela.
Caminamos por la Candelaria, subimos hasta el chorro de Quevedo, observando La candelaria y conociendo el centro.
Queríamos ver una película pero el horario no concordaba con el de la Escuela, a cambio jugamos billar y ping-pong sobre la carrera séptima con calle 19.
Estoy contento con el resultado y los chicos quedaron satisfechos.





















