Este es uno de los mitos del pueblo boyacense que muestra la importancia que se da a la serpiente, el agua y la laguna, que según la interpretación ideológica esta relacionada con la fertilidad, el sexo y la constante renovación del hombre y la tierra .Una renovación que se hace desde el encuentro consigo mismo y con los otros que a través de la contemplación del paisaje nos permitió a los niños, niñas, maestros y maestras poder interactuar para aprender que en nuestra naturaleza humana es imprescindible el contacto con la vida natural .
Es así como llegamos en una tarde de agosto cuando el sol se ocultaba entre las nubes, el cielo estaba pintado de un tono grisáceo y el frío nos acompañaba, pero los niños y niñas de los niveles seis y sietes estaban dispuestos a jugar, reír y compartir con sus compañeros sin importar el clima que se presentara. Aunque ellos estaban exhaustos por el viaje, la laguna de Tota, les hizo despertar un sinnúmero de sentimientos que genero en ellos alegría y al unisonó gritaron ¨esto no es una laguna.. es un mar¨´, cuando apareció ante sus ojos por primera vez entre las montañas PLAYA BLANCA. Por ello, sin esperar salieron corriendo, se quitaron los zapatos y sintieron el agua helada y la arena blanca por sus pequeños pies, después, en grupos realizaron una exploración por todo el lugar dejando una huella imborrable del encuentro con la laguna.
Acampando Juntos
Después de conocer los alrededores bajamos el equipaje de los buses, nos dispusimos a tomar un rico y delicioso almuerzo para recargar energías y asumir uno de los retos trascendentales en esta salida, la construcción del campamento. En esta actividad los niños y niñas del nivel siete tomaron la iniciativa, sin ayuda de los maestros comenzaron a armar sus carpas, aunque hubo varios percances como por ejemplo la ruptura de un tubo, la pérdida de las estacas, pronto se pudieron solucionar estos inconvenientes y dejar listo nuestro campamento antes que anocheciera. Aquí fue importante el ejercicio previo de armar y desarmar las carpas en la EPE. Mientras tanto, los niños del seis, por su falta de experiencia les fue más difícil organizarse y esperaron la colaboración de los maestros para armar las carpas, aunque los niveles siete terminaron primero, todas las niñas fueron más organizadas que los niños, mientras que los niños fueron más juguetones porque estaban sumergidos en el agua. Al fin, todos terminamos a las ocho de la noche acabamos de colocar las sobrecarpas y templar los vientos con la tenue luz que nos brindaban las linternas. Una vez terminada esta actividad, nos dispusimos a celebrar en pijama, mientras cenábamos al calor de la fogata y con una deliciosa agua de panela con limón bajo la luna llena que nos permitió descansar.
Navegando por la Laguna
El esperado encuentro empezó a eso de las ocho y treinta de la mañana, las nubes pretendían jugarnos una mala pasada porque el día era gris pero la laguna nos recibió con una mirada apacible y sincera como si supiera que íbamos a abrazarla. En una lancha para 22 personas nos recibió un alegre personaje llamado Aníbal. Para que todos disfrutáramos de este viaje lo realizamos en dos grupos en la pequeña embarcación. Con mucho orgullo a medida que recorríamos la laguna, Aníbal nos comentaba que esta era la segunda laguna mas grande de Latinoamérica después de la de Bolivia, que era el pulmón de la región y de igual forma nos contaba que tenía 67 metros de profundidad y además que en ella habitaba la trucha arco iris, el camarón rosado y algunos cangrejos.
A medida que la lancha se deslizaba por el agua, los niños se mostraban atentos a las palabras de Aníbal entonces se reían con cada comentario ¨a su izquierda están las vacas marinas¨, “Allá al fondo esta la isla del amor “ de manera que no solo estaba felices del paisaje que observaban sino de los chistes y anécdotas que contaba el bonachón de Aníbal. Después de casi una hora de viaje nuestros ojos se despidieron con alegría esta travesía y afirmamos con orgullo lo bello que fue navegar por las aguas de esta hermosa laguna.
El agua verdosa
Llegando a Iza había mucha expectativa porque allí encontraríamos las aguas termales, nos habían hablado de unos pozos naturales que estaban cerca a unas rocas gigantes, después de caminar por un paraje lleno de arboles de sauce los encontramos pero la impresión que nos causo fue poco agradable no tanto por su color amarillo verdoso sino por su olor a huevo podrido. Es entonces cuando surgen de parte de los niños preguntas como: ¿Por qué el agua es de este color? ¿Por qué huele tan feo? ¿De donde sale esta agua? ¿Nos vamos a bañar con agua limpia después?
Mientras nos sumergíamos en el agua se fue generando confianza para disfrutar de esta sensación placentera que daba el agua caliente. Sin embargo, poco tiempo paso para que saliéramos corriendo a unas piscinas azufradas cercanas porque allí nos ofrecían instalaciones cerradas, un pequeño parque y un tobogán que disfrutamos durante dos tardes jugando con un balón y haciendo matrimonios colectivos con los que reíamos y cantábamos. Allí en medio de la risa se comenta con cierta tristeza que los anillos, los collares y las pulseras habían cambiado de color ya no eran brillantes entonces aparece una inquietud ¿Sera posible limpiarlos? ¿ Cómo hacemos para que vuelvan a su color original?. Allí emergen respuestas como: "se limpia con crema dental", "con clorox", "con detergente y agua se dejan las joyas sumergidas por tres días".
Ya eran las cinco de la tarde…el bus contratado nos espera los chicos recogen sus pertenencias, otros se bañan con agua helada y otros participan en una campaña para dejar el lugar como lo hemos encontrado.
Caminantes de la noche
El sol pintaba el cielo con los últimos rayos de la tarde con un tono rojizo digno de inspiración para un artista, mientras en la mirada de muchos de nuestros niños la expectativa crecía de la mano de la curiosidad al vislumbrar el camino y la aventura por venir. Emprendimos nuestra caminata paso a paso desde Tota hacia Playa Blanca, en medio de la oscuridad que nos acompaño y fue allí donde tomo relevancia el sentido de la vista porque temió por su desempeño, pero encontró calma al ver que surgía en el firmamento la luna llena que permitió develar las curiosas formas que encierran la noche, los sonidos alertaron nuestros sentidos al escuchar los perros ladrar, las ranas cantar y los demás animales adornando el paisaje sonoro en nuestro caminar.
Fue el silencio el que se posó en cada uno de nuestros niños, pues sus sentidos invitaban a la experiencia, a la vivencia en cada paso, a la reflexión y el pensamiento. Bajo amplios campos algunas tímidas luces de vela decoraban el camino, casi como habitantes milenarios en rústicas construcciones hacían sus apariciones y luego se desvanecían en el tiempo mismo. Imágenes que quedaran en nuestra mente de una perfecta escena nocturna a la luz de una vela y del destello de la luna llena, en el caminar de los niños, en el ambiente sonoro y en cada elemento místico de la noche se cristaliza la vida misma, en cada suspiro, en cada paso recorremos el camino que analógicamente es una metáfora de nuestras vidas, pues caminamos a oscuras dependiendo de nuestros sentidos para saber cómo y dónde dar el paso siguiente, para llegar a una meta donde dormimos, como lo hicimos al llegar a Playa Blanca, donde exhaustos dejamos que el sueño se vistiera como un manto sobre nosotros, para luego solo pensar en el camino que recorrimos, en las risas y en lo mágico de cada momento, en cada paso recorrido casi como diseñando las imágenes en nuestras mentas, para así plasmarlas en nuestros corazones como un recuerdo para toda la vida.




