El planteamiento de una pregunta, actividad o situación problema conlleva a desencadenar resoluciones o aproximaciones de los estudiantes que buscan dar respuestas. La intención del maestro no es que se logre la solución; como lo hemos afirmado permanentemente “propendemos por el desarrollo del pensamiento matemático” más que por coleccionar contenidos y algoritmos, que no tienen sentido para los muchachos, ya que carecen de significación y pueden olvidarse rápidamente.
Los estudiantes desde los grados más pequeños se disponen en grupos de trabajo, quienes en colectivo asumen las actividades propuestas; es de resaltar que para la mayoría de ellos las situaciones que se proponen se convierten en un reto y sin que exista una recompensa más allá que el de la satisfacción por el hacer, los chicos se proponen resolver los problemas.
En vez de la presión por la nota, se van generando reconocimientos que no son sólo para el más “pilo”, también son para quien tuvo la intuición de la respuesta, así no pueda explicarlo o para quien sin que sea su mayor habilidad se esfuerza por trabajar y logra concretar.



