Desde los años 80 hemos identificado los proyectos como convenientes por varias razones. Por una parte, permiten que lo que se hace sea plenamente significativo para quienes lo realizan. Por otra, los proyectos en su realización dejan muchos aprendizajes que son incluso más importantes que las metas de los mismos.
En cuanto a lo primero anotemos que los problemas que se plantean surgen de las discusiones e inquietudes de maestros y estudiantes.
En cuanto a lo segundo, con los proyectos no solo se tiene la oportunidad de ver el mundo de manera problemática y de propiciar en los niños una actitud de búsqueda, sino que en su desarrollo se logran seguridades y capacidad para el trabajo en grupo.
Si a esto añadimos los valores agregados que surgen de la construcción del otro y de la vivencia de pertenecer a un colectivo, nos parece que la elección que hemos tomado puede sustentarse.
Esta propuesta requiere, para su concreción, de comprensión de parte de los padres de familia. Por ejemplo, en el trabajo por proyectos los contenidos tienen otro significado. Las metas de la enseñanza ya no serán la memorización de informaciones sino el logro de una actitud crítica y activa frente al mundo en que vivimos.




